miércoles, 21 de noviembre de 2012

Carta de una conductora de tranvía


Sr.
Roberto Guarda Poblete
Salitrera María Elena
Presente.

Recordado Roberto:
Hace dos días que no voy a trabajar, le cuento que la 14 está en reparaciones, en realidad todavía no está, quiero decir,  estará por que esperan que llegue el ingeniero de Santiago a repararla. El ingeniero es un caballero alemán muy amable, que habla chistoso, que en vez de decir dama dice dame y pronuncia mal las palabras, yo le entiendo poquito.
Estos días sin trabajar me han servido para ordenar mi pieza, coser mi delantal blanco y escribirle estas letritas. Hace como un mes que no le escribía, pero ¿sabe?, parece que la vida  sabe cuando las cosas están para suceder. Empezaré contándole que justito el día que  la máquina se echó perder, despidieron a  la Florentina que era la conductora y me dijeron que yo manejaría el tranvía 14, a mi se me hizo un nudo en la guata y me puse ronca, por que Ud. Sabe que cuando me pongo nerviosa, como que me cambia la voz, yo necesito tanto este trabajo, por que no quiero volver al sur, pero sentí mucha angustia. Sin embargo acepté de inmediato.
¿Qué diría mi taita en el sur si supiera que voy a conducir un tranvía?…ni yo lo puedo creer, a mi me hace sentir orgullosa de mi misma, por que en Castro no hay tranvías y hay gente que ni se imagina lo que son, ¿cómo les explico qué es  una lombriz con gente adentro que anda agarrada de unos cachitos que le salen de la cabeza y se unen a unos cables por donde pasa una fuerza bruja llamada corriente?
Como le digo, yo me siento contenta por que estaba tan aburrida de ser la cobradora, la gente y sobre todo los hombres la miran a una con ojos sucios, piensan que como una trabaja de cobrando se queda con el vuelto de los pasajeros, que conoce muchos hombres y sale con todos ellos. El otro día, una compañera, la que cobraba en la máquina 12 me  conto que ella se quedaba con los vueltos en algunas ocasiones pero es  por que tiene 2 hijos que alimentar, usted sabe que yo no hago esas cosas, también esta la Rosita que cobra en la maquina 10  ella me dijo que en la revista El Chileno el escritor principal goza haciendo versos para reírse de nosotras, dicen que no valemos nada. ¿Qué se cree ese? ¿Acaso no sabe que si las mujeres no hubieran salido a la calle, este país se muere de hambre?, los hombres se fueron a la guerra en el norte, si hasta un ejército de puros muchachos jóvenes llevaron  a morir en La concepción, todos se fueron para ganarle a los peruanos y a los bolivianos, las ciudades entonces, al menos Valparaíso se volvió más alegre, con más faldones por las calles, más llena de gracia y belleza.
A mi me duele que nos insulten gratis, que se rían de nosotras, algunos hasta la manos le tiran a una, estaba aburrida de eso y del frio que pasaba al subir y bajar. ¿Se acuerda cuando el invierno pasado se me llenaron las manos de sabañones?, pasé tanto frio. Pero ahora voy a lucir con orgullo mi gorrita, mi chaqueta oscura, mi delantal blanco zurcido a mano, sentada mientras voy encabezando la larga cuncuna con gente.
Roberto…los hombres creen que somos tontas, que carecemos de juicio y madurez, nos ven a las mujeres como personas que dependemos de ellos. ¿Cuándo se reconocerá nuestra capacidad e inteligencia? ¿Cuántos años pasarán para eso?
El único detalle es que la paga es igual de mala que de cobradora, tengo a mi cargo la máquina y si le pasa algo, tengo que responder y gano lo mismo.
Roberto espero no haberlo aburrido con mis historias. Ojalá en un par de meses cuando venga al puerto nos podamos ver.
Lo echo mucho de menos Roberto, no se olvide de agradecerle a la señora Mechita que le lee las cartas. ¿Ha llegado algo lindo a la pulpería? ¿Pasa mucho frío en las noches? Dicen que por el norte las  noches son muy heladas y uno tiene que abrigarse mucho para no enfermarse.
Se despide de Ud. su amiga
Rosario Cárcamo Álvarez 


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